La ciencia sencilla detrás del aire que calma
Cuando respiras lento y por la nariz, activas el sistema parasimpático y favoreces el tono vagal, esa señal de seguridad que baja el pulso. Alargar la exhalación comunica calma al cuerpo, estabiliza el dióxido de carbono y ayuda a que la mente se despeje suavemente.
La ciencia sencilla detrás del aire que calma
El diafragma es un músculo emocional: si se mueve libre, tu pecho se ablanda y la mente se serena. Prueba colocar tus manos en las costillas, inhalar por la nariz expandiendo lateralmente y exhalar despacio. Notarás apoyo en la espalda baja y una sensación de arraigo tranquilo.
La ciencia sencilla detrás del aire que calma
“Respirar muy profundo” rápido puede marearte; lo que calma es respirar más lento, suave y con exhalaciones largas. Otra creencia falsa: que hay que forzar el aire. No; busca comodidad. Comparte en los comentarios qué mito te acompañaba y qué cambió al practicar conscientemente.
La ciencia sencilla detrás del aire que calma
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